CAPÍTULO IV. ROB
Lentamente, Nathaniel fue regresando del sueño, agradecido de despertar, y ahorrarse lo que sabía que seguiría. Según fue recuperando el contacto con el mundo real, fue consciente del enorme dolor que le castigaba, tanto la espalda como la cabeza.
Por su mente, fueron desfilando imágenes sueltas de los últimos instantes, antes de ser golpeado. La chica a la que iban a violar, el bastardo de Willen burlándose de él… un segundo después, el ruido que produjo la piedra contra su frente. Esto último, hizo que soltara una pequeña carcajada, que trajo consigo una descarga de dolor que le contrajo todo el cuerpo. La pelea. Al final, no sabía cómo, había acabado linchado.
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